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Embarazo después de la cirugía bariátrica: suplementación de micronutrientes

La presencia de obesidad en mujeres en edad fértil está aumentando en todo el mundo y las consecuencias no son solo para la madre, sino también para el hijo. A corto plazo la madre tiene el riesgo de pérdida prematura del embarazo, diabetes gestacional, preeclampsia, trombosis, hemorragias postparto e infecciones. A largo plazo existe el riesgo de retención de peso postparto y como consecuencia la aparición de enfermedad cardiovascular. El niño tiene mayor riesgo de malformaciones congénitas, macrosomía, parto prematuro y muerte fetal, además de riesgo de presentar obesidad en la infancia.

Una de las recomendaciones comúnmente dada en mujeres que buscan embarazarse y que presentan obesidad, es la pérdida de peso a través de cambios en el estilo de vida y de intervenciones farmacológicas. Sin embargo, cuando se presenta obesidad clase II (IMC 35-39 kg/m2) o clase III (IMC >40 kg/m2) con comorbilidades asociadas, la cirugía bariátrica se considera una buena opción. Es importante saber que puede existir una deficiencia de micronutrientes después de la cirugía bariátrica, por lo que no se recomienda pensar en el embarazo inmediatamente después de la cirugía.

La suplementación puede ser necesaria después de la cirugía bariátrica, pero antes de emitir recomendaciones es importante realizar una evaluación bioquímica para determinar las necesidades específicas de cada mujer. Los suplementos deben contener al menos 2 mg de cobre, 15 mg de zinc, 50 mcg de selenio, 0.4-1 mg de ácido fólico, 45-60 mg de hierro, más de 12 mg de tiamina, 15 mg de vitamina E y 5000 UI de vitamina A en forma de betacaroteno. Para evitar el riesgo de teratogenicidad, la vitamina A en forma de retinol debe evitarse durante el embarazo. 

En mujeres con obesidad o diabetes, la recomendación de ácido fólico es mayor, debe ser de 4-5 mg al día en el período periconcepcional y durante el primer trimestre. La vitamina B12 debe ser administrada mediante inyección intramuscular en dosis de 1 mg cada 3 meses, y cada mes durante el embarazo. Si la suplementación con hierro no es suficiente para mantener los niveles de ferritina se puede considerar la infusión con hierro. La ingesta de vitamina D y de calcio debe mantener niveles de 50 nmol/L para asegurar la función de la hormona paratiroidea. Los niveles de micronutrientes deben ser monitoreados cada trimestre. 

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