La osteoartritis de rodilla (OA) es una enfermedad que se caracteriza por degradación progresiva del cartilago articular, remodelación del hueso subcondral e inflamación de la sinovial. Recientemente se han identificado algunos biomarcadores, como el telopéptido C-terminal del colágeno tipo II (CTX-II) y la proteína de matriz oligomérica del cartílago (COMP), que reflejan la degradación y el recambio de cartilago.
Un enfoque no farmacológico con potencial para aliviar los síntomas de la OA y retrasar el tratamiento quirúrgico es el ejercicio aeróbico, pero sigue en duda la intensidad óptima que se debe recomendar. Se cree que la carga mecanica que ejerce el ejercicio puede mejorar la función de los condrocitos y actuar sobre las vías inflmatorias en la articulación.
Song y Men en mayo de 2026 publicaron un ensayo controlado aleatorizado con 112 participantes que dividieron aleatoriamente en 4 grupos: baja intensidad, moderada intensidad, alta intensidad y grupo control; a quienes siguieron por 12 semanas con 3 sesiones de ejercicio supervisado a la semana.

Indicadores de evaluación para el estudio de ejercicio en osteoartritis
Despues del seguimiento, al comparar con el grupo control, el grupo de alta intensidad mostró la mayor disminución en los niveles de CTX-II, siguiendo el de intensidad moderada; el de baja intensidad mostró una ligera disminución. Al comparar con los datos de los efectos de la intervención farmacologica reportados en la literatura, el grupo de alta intensidad mostró mayores reducciónes.
Igualmente en el grupo de alta intensidad se observaron más cambios en las puntuaciones totales de WOMAC y de dolor. Aúnque en el grupo de baja intensidad los cambios fueron menores, seguían siendo significativos. Respecto a cambios en las imágenes de resonancia magnetica, en el grupo de alta intensidad se observaron los mayores cambios en el grosor y el volumen del cartílago.
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