
La importancia de la microbiota intestinal está siendo cada vez más difundida, una microbiota sana debe contener una gran variedad de microorganismos para favorecer la descomposición de los alimentos por parte del sistema digestivo y para ayudar al sistema inmunitario y al eje intestino-cerebro. Se ha sugerido que el consumo de frutas y verduras puede ayudar a lograr esa diversidad bacteriana.
En la revista Gut Microbes, la Universidad Tecnológica de Graz publicó un estudio sobre el efecto del consumo de frutas y verduras frescas en la salud intestinal. Se creó un catálogo de datos de microbiomas de frutas y verduras, y se comparó con datos de otros estudios que examinaban microbioma de bebés y adultos. Se encontró evidencia de la presencia de microbioma de frutas y verduras en el intestino.
El Dr. Gabriele Berg, autor principal del estudio remarcó la importancia de la forma de cultivar y envasar las frutas y verduras frescas, ya que pueden modificar el microbioma ambiental y causar efectos en la salud humana. Para demostrar esto, está realizando un estudio donde las personas de tres continentes diferentes (que tienen diferentes métodos de cultivo) consumen los mismos alimentos en un periodo de tiempo definido.
Frutas y verduras en la infancia
Los datos de los estudios han mostrado que el consumo regular de frutas y verduras durante la infancia mejora el desarrollo del sistema inmunológico durante los primeros 3 años de vida. En esta etapa la microbiota es altamente afectada por la alimentación de la madre y por la introducción temprana de frutas y verduras.
La microbiota intestinal parece estabilizarse y no cambiar significativamente después de que el bebé cumple dos años. Por lo tanto, es fundamental que los padres introduzcan una alimentación saludable a una edad temprana, para que sus hijos puedan tener una microbiota intestinal diversa durante toda su vida, y para promover una buena salud en general.
Dr. Babak Firoozi
Las frutas y verduras como fuentes de fibra
Las frutas y verduras son excelentes fuentes de fibra, tanto soluble como insoluble. La fibra soluble, al poder disolverse y atraer agua, es capaz de unirse a la grasa y al colesterol para llevarlos fuera del tracto gastrointestinal. Además de contribuir a la diversidad del microbioma, la fibra también participa en la producción de vitaminas y ácidos grasos de cadena corta.
Por ello y por todo lo mencionado anteriormente, es importante aumentar o empezar a agregar frutas y verduras a nuestro día a día, la clave está en la variedad. Se deben elegir diferentes especies de frutas y verduras, consumir las de temporada y probar diferentes formas de preparación. Es importante considerar que la microbiota está en constante cambio, ya sea por la alimentación, el envejecimiento, los factores ambientales o el consumo de antibióticos.
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