La forma más eficiente de almacenamiento de energía es a traves de los lípidos; sin embargo, la acumulación excesiva de estos es perjudicial para el organismo. El ejercicio, junto con las intervenciones nutricionales, se utilizan para disminuir la acumulación de grasa y mejorar las enfermedades crónicas.
El cociente respiratorio (RER), que se obtiene dividiendo el volumen de CO₂ producido por el cuerpo y la cantidad de O₂ consumido, es usado para evaluar la conversión de energía (cuando la fuente de energía son carbohidratos y grasas).
Se cree que el ejercicio en ayuno puede favorecer una mayor utilización de grasa del tejido adiposo. En el ejercicio bajo ayuno a corto plazo (entre 12 y 20 h) se observa un aumento en la lipólisis. Cuando se realiza bajo ayuno prolongado se favorece la pérdida de masa muscular y la disminución del rendimiento deportivo.
Un estudio realizado en 12 hombres sanos de entre 18 y 22 años mostró que, tras 6 horas de ayuno, el ejercicio de alta intensidad logró convertir mas energía de grasa a glucosa. El ejercicio de baja a media intensidad en ayunas consume más grasa que hacerlo después de comer.
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