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¿Dislipidemia asociada a enfermedad renal crónica?

La enfermedad renal crónica (ERC) presenta una alta prevalencia en todo el mundo y es causa de mortalidad, enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal y lesión renal aguda. Se puede definir como la anormalidad en la estructura o función del riñón, la cual se presenta por un periodo mínimo de 3 meses, causando complicaciones de salud. 

Diversos estudios han mostrado una asociación entre la ERC y la dislipidemia. Se pueden observar altos niveles de triglicéridos, bajos niveles de colesterol HDL y aumento en la proporción de lipoproteínas de baja densidad (LDL). En adultos con diagnóstico reciente de ERC, se recomienda evaluar el perfil lipídico.

Un mecanismo propuesto para explicar esta relación es el estado de resistencia a la insulina que provoca la baja tasa de filtración glomerular (TFG), disminuyendo la actividad de la lipoproteína lipasa (LPL), enzima encargada de la descomposición de triglicéridos. El aumento de Apo-CIII (observado en ERC) también puede inhibir a LPL. 

Si existen dos o más factores de riesgo para enfermedad cardiovascular, es importante iniciar con tratamiento no farmacológico, que incluya modificaciones permanentes en el estilo de vida. El manejo farmacológico incluye el uso de estatinas.

En un estudio realizado por Villasis y colaboradores que incluyó a 41 pacientes (niños y adolescentes) con ERC y dislipidemia, con una edad promedio de 10.4 años, se observó que la hipertrigliceridemia (80.5%) y la disminución de HDL (41.5%) fueron las dislipidemias más comunes. Se realizó una intervención nutricional que logró disminuir los niveles de colesterol total, HDL, LDL y triglicéridos.

Nueve de los participantes estaban en tratamiento con un fármaco hipolipemiante. Al excluirlos, se observó que los niveles de triglicéridos mantuvieron una disminución significativa. La intervención nutricional consistió en dietas personalizadas y un manual de alimentación (con semáforo de alimentos). 

Resulta interesante el hecho de que el perfil general de dislipidemia en ERC pediátrica no incluye niveles elevados de LDL, se observan principalmente alteraciones en HDL. Los cambios en el estilo de vida deben aplicarse, con el fin de disminuir la progresión y mejorar la calidad de vida, además de que es poco probable que causen daños a la salud o efectos secundarios. 

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