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Dietas bajas en carbohidratos: preocupaciones comunes

Las dietas bajas en carbohidratos son cada vez más estudiadas y aceptadas para el tratamiento de enfermedades crónico degenerativas como obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y trastornos de salud mental. Teicholz y colaboradores, investigadores de este tipo de dieta, buscaron responder las siguientes preocupaciones comunes. 

Efectos secundarios

Al iniciar una dieta baja en carbohidratos se han observado síntomas relacionados con la gripe, como fatiga, dolor de cabeza y calambres musculares; lo que se atribuye a la excreción de sodio en la orina y al efecto diurético de la restricción de carbohidratos. Para evitarlo se ha recomendado el consumo de caldos u otras fuentes de sodio y minerales. La cetoacidosis se puede presentar en personas con diabetes tipo 1 cuando hay deficiencia de insulina.

La necesidad humana de carbohidratos

Existe la preocupación de que una dieta baja en carbohidratos no sea equilibrada. Debe considerarse el hecho de que las personas con enfermedades metabólicas tienen diferentes necesidades que las personas sanas y que la glucosa necesaria para el funcionamiento del cerebro, ojos y glóbulos rojos se podría obtener de la gluconeogénesis. 

Enfermedad cardiaca

Por el alto consumo de grasas, se ha cuestionado el riesgo de enfermedades cardiacas. Algunas investigaciones han mostrado que aunque se aumente dos o tres veces el consumo de grasas, debido al bajo consumo de carbohidratos, no hay efectos negativos en los niveles sanguíneos de ácidos grasos saturados. 

Respecto al aumento en los niveles de colesterol LDL, este se ha observado en personas delgadas, sin observarse acumulación significativa de placa después de 4.7 años. Algunos estudios han mostrado cambios positivos en marcadores de riesgo cardiovascular (triglicéridos, colesterol y glucosa, insulina, inflamación crónica y presión arterial) al seguir una dieta baja en carbohidratos.  

Diabetes tipo 2

Las dietas bajas en carbohidratos han mostrado ser de las más efectivas para el control de la glucemia, favoreciendo la remisión de la diabetes tipo 2. Un ensayo clínico con 238 participantes con diabetes tipo 2 mostró que más del 50% revirtió la enfermedad y la mayoría disminuyó o eliminó el uso de medicamentos en un lapso de 10 semanas. 

Otras enfermedades

Un ensayo clínico publicado en The Lancet observó que la dieta baja en carbohidratos tiene la misma efectividad que la dieta FODMAP para disminuir los síntomas del síndrome de intestino irritable. 

Por la cantidad de proteína, se puede pensar en daño renal. Sin embargo, la cantidad de proteínas es moderada, y hasta se ha visto como terapéutica en la enfermedad renal. La preocupación por la disminución de Triyodotironina plasmática también puede surgir, las investigaciones son escasas y en algunas se ha observado que la dieta baja en carbohidratos mantiene la tasa metabólica. 

Sostenibilidad, costo y educación nutricional

Seguir una dieta baja en carbohidratos puede parecer insostenible a lo largo del tiempo, aunque algunos estudios han mostrado buena adherencia a largo plazo, y logrando el mantenimiento en la pérdida de peso. 

Investigación completa:

https://www.mdpi.com/2072-6643/17/6/1047


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