El envejecimiento es un proceso fisiológico natural que se caracteriza por la pérdida de la funcionalidad celular, lo que incrementa el riesgo de fragilidad, morbilidad y mortalidad. El estilo de vida y la alimentación juegan un papel importantísimo en la promoción del envejecimiento saludable.
Comparando con décadas anteriores, la expectativa de vida ha aumentado en casi todo el mundo. La Organización mundial de la salud (OMS) estima que para 2050, el porcentaje de personas mayores de 60 años será el doble que en la actualidad, y es importante considerar las implicaciones que esto tiene.
El término de dieta mediterránea fue propuesto en la década de los 60s por Ancel Keys, se caracteriza por el consumo de aceite de oliva como la principal fuente de grasa, especialmente de tipo virgen o extra virgen; consumo de alimentos basados en plantas, como frutas, vegetales, legumbres, cereales mínimamente refinados, nueces y semillas; y consumo de pescado.
El consumo de carnes rojas, vino, azúcares y huevos no se recomienda en exceso, su consumo debe ser moderado. Este patrón alimentario se diferencia de otros por ser rico en vitaminas, minerales, polifenoles, fibra y ácidos grasos mono y poliinsaturados (Omega 3 como EPA y DHA y Omega 6 como ácido linoleico).

Se han identificado 9 características que se relacionan con el envejecimiento, las cuales pueden ser moduladas por la alimentación y el estilo de vida. Se ha demostrado que la dieta mediterránea, por las características mencionadas anteriormente, como su alto contenido de ácidos grasos esenciales, disminuye el riesgo de las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como enfermedad cardiovascular y cáncer.
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