luz.hoyos@experienciasennutricion.com

Dieta baja en FODMAP en el tratamiento del síndrome de intestino irritable

El síndrome de intestino irritable (SII), según los criterios de Roma IV, se caracteriza principalmente por dolor abdominal  asociado a la defecación (al menos un día a la semana en los últimos tres meses). El diagnóstico debe confirmarse al aplicar una historia clínica completa y análisis de sangre y heces (hemograma completo, proteína C reactiva, calprotectina fecal y serología celíaca).

Se ha sugerido que el dolor es desencadenado por la infiltración de células inmunes, como mastocitos y eosinófilos, en el tejido mucoso. El SII afecta la calidad de vida y la productividad de las personas que lo padecen. Existen 4 clasificaciones: SII con predominio de estreñimiento (SII-E), SII con predominio de diarrea (SII-D), hábitos intestinales mixtos (SII-M) y SII-U no clasificado. 

La dieta baja en oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables (FODMAP) se ha propuesto como una intervención dietética exitosa en el tratamiento del SII. Los FODMAP son carbohidratos fermentables que se pueden encontrar en diferentes cantidades en frutas, verduras, legumbres, lácteos, edulcorantes artificiales y algunos frutos secos. 

La evidencia sugiere que los FODMAP se absorben de forma limitada en el intestino delgado, son moléculas pequeñas y osmóticamente activas y son fermentados rápidamente por las bacterias. Los síntomas se asocian más al consumo de oligofructosa o fructosa, que al de glucosa. Los FODMAP individuales como lactosa, fructosa, fructooligosacáridos y sorbitol se relacionan con náuseas, dolor  y cambios en la frecuencia de las deposiciones. 

La dieta comúnmente se aplica de dos formas: iniciando con la restricción de FODMAP y agregando alimentos gradualmente para evaluar la tolerancia; o disminuyendo los alimentos inicialmente hasta llegar a la restricción necesaria. La evidencia sugiere que la primera opción es la mejor y debe aplicarse en tres fases: restricción (4-6 semanas), reintroducción (6-8 semanas) y personalización (el tiempo necesario) de la dieta.

Las investigaciones han mostrado que la dieta baja en FODMAP tiene tasas de éxito del 50 al 75%. Para evaluar la efectividad de la dieta se usan algunas técnicas como la prueba de aliento (se considera positiva cuando los niveles de H2 en el aliento son superiores a 110 PPM por encima del valor inicial, y al presentar síntomas después de una comida alta en FODMAP) y el análisis de la microbiota. 

Existen algunas desventajas importantes de la dieta baja en FODMAP. Suele ser más cara que una dieta normal y puede afectar algunas situaciones sociales debido a las restricciones aplicadas. Puede favorecer algunas deficiencias nutricionales: de fibra por el bajo consumo de carbohidratos, de calcio y vitamina D por la restricción de lácteos y de vitaminas del complejo B por el bajo consumo de frutas y verduras. 

La deficiencia de fibra favorece las alteraciones en la microbiota y el estreñimiento. Además el seguimiento de la dieta puede provocar trastornos de la conducta alimentaria si es muy restrictiva. Otro punto importante es que todo el seguimiento de la dieta debe hacerse bajo la supervisión de un profesional de la salud. 

Artículo completo:

https://www.mdpi.com/2072-6643/16/3/370


Publicado

por