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Deshidratación en adultos mayores

Aunque la deshidratación no afecta solo a los adultos mayores, es un problema muy común en este grupo de edad. El agua corporal se puede perder a través de la piel, los pulmones, los riñones y el tracto gastrointestinal. La deshidratación ocurre cuando la reposición de agua no supera a las pérdidas de agua corporal. 

Los síntomas más comunes de deshidratación incluyen sed, fatiga, piel y labios secos, orina oscura o disminución de la producción de orina, dolor de cabeza, calambres musculares, aturdimiento, mareos, síncope, hipotensión ortostática y palpitaciones. Es importante conocer los factores causantes de deshidratación, para brindar el tratamiento adecuado.

Algunas condiciones como vómito, diarrea, quemaduras, enfermedad renal intrínseca o hiperglucemia pueden conducir a deshidratación isotónica, que se da cuando se pierde agua y sodio al mismo tiempo. Otra forma de deshidratación es la hipertónica, que ocurre cuando las pérdidas de agua son mayores que las pérdidas de sodio.  

No existe una prueba de oro para diagnosticar deshidratación, a menudo se realizan pruebas de osmolaridad sérica y plasmática, pero estás pruebas pueden verse afectadas por la velocidad de la pérdida de líquidos. La pérdida de peso también puede indicar deshidratación, si se presenta una pérdida de peso mayor o igual al 3% en 7 días. 

Una vez que se identificó la causa de deshidratación, el objetivo es reponer rápidamente el líquido perdido. Esto se puede lograr a través de la administración de bolos de líquidos isotónicos, teniendo especial cuidado en los pacientes con insuficiencia cardíaca o enfermedad renal, lo ideal es que se les administren pequeños bolos y que se hagan evaluaciones. 

Cuando se trata la causa de la deshidratación, la mayoría de los pacientes observan mejoras notables. Cuando el problema no se trata existe alto riesgo de mortalidad. Pueden existir complicaciones cuando no se reemplazan adecuadamente los líquidos, por ejemplo, la administración excesiva puede provocar edema periférico y edema pulmonar. 

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