
El síndrome retinoideo fetal es un conjunto de defectos congénitos característicos, que se presentan en el recién nacido debido a que estuvo expuesto a retinoides durante su gestación.
Los retinoides son las formas sintéticas de la vitamina A que se usan para tratar diversas afecciones de la piel. Son elaborados en laboratorios y empleados para preparar medicamentos y cosméticos.

No son lo mismo que la vitamina A. La vitamina la encontramos en los alimentos vegetales en forma de precursores como el beta caroteno y en alimentos animales como palmitato de retinol, o bien formando parte de suplementos vitamínicos donde pueden presentarse como precursor o como retinol.

El término «retinoide» abarca varias formulaciones diferentes, que normalmente se clasifican en 4 grupos distintos, conocidos como generaciones. Los retinoides no aromáticos de primera generación contienen algunos de los retinoides más comunes, como la tretinoína y la isotretinoína.
En un principio, fueron aprobados por la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) para el tratamiento del acné. Posteriormente se evidenció que eran eficaces para tratar otras afeccione como la psoriasis. Más adelante su estudio paso al campo de la cosmetología, volviéndose populares para el mantenimiento de la piel al combatir las manchas de la edad, las líneas finas y las arrugas.

Los retinoides son eficaces al emplearse en tratamientos dermatológicos, pero presentan el problema de que pueden causar anomalías en el desarrollo del feto (efectos teratogénicos) y, por lo tanto, no debe utilizarse durante el embarazo, ni en períodos previos al mismo, sobre el tiempo que debe esperarse después de un tratamiento con retinoides para poder concebir, no existe acuerdo, por lo que se recomienda medir las concentraciones plasmáticas de isotretinoína y sus metabolitos, por el método de cromatografía líquida de alta sensibilidad, antes de autorizar un embarazo en una mujer con terapia previa con retinoides.
Algunas de las alteraciones fetales observadas en humanos y animales de experimentación son: restricción del crecimiento intrauterino, retraso del crecimiento posnatal, malformaciones del cráneo, óticas y faciales, anomalías del sistema nervioso central, anomalías cardíacas, renales, de la glándula timo y de la glándula paratiroides, entre otros
El caso al que se hace referencia es una embriopatía asociada a isotretinoína, presentada por el Dr. Tejerizo-López y colaboradores (1):
Mujer, estudiante de Filosofía y Letras, de 20 años de edad, en su primera gestación, sin antecedentes personales o familiares de interés, embarazo que cursó, al parecer, sin problemas. En la semana 38 de amenorrea comienza con trabajo de parto, parto vaginal. Nace varón vivo de 2950 g de peso, talla de 50 cm. En el momento del nacimiento, se constata en el neonato una agenesia bilateral del oído (malformación del oído: pabellón auricular, conducto auditivo externo). El examen clínico del recién nacido pone de manifiesto, además, un soplo sistólico 3/6, un estado de hipotonía axial, una paresia facial periférica izquierda, una motilidad espontánea pobre y reflejos primarios mediocres (reflejo de Moro incompleto, reflejo de succión débil). No se observa ninguna otra malformación o anomalía craneofacial.
Se verifica anamnesis a la madre, descubriéndose que ha estado sometida a tratamiento con isotretinoína, a la dosis de 30 mg/día, por un acné noduloquístico crónico grave. Dicho tratamiento se había iniciado un año y medio antes del parto, y había sido debidamente informada por el dermatólogo de los riesgos teratógenos graves ligados al uso de este medicamento, según consta en documento extendido por dicho facultativo. Debido a ello, la paciente asoció al tratamiento con isotretinoína un contraceptivo oral. No obstante, por causa que la paciente no explica, interrumpió el tratamiento hormonal contraceptivo a los 5 meses de iniciado, continuando la terapia con isotretinoína. En una revisión dermatológica, el facultativo la advierte, de nuevo, de los peligros teratógenos del producto, por lo que la paciente deja de tomar isotretinoína. Casualmente, investigando las fechas, la joven ya estaba embarazada, aproximadamente 5-6 semanas de amenorrea. Durante el control de su embarazo, según refiere en la anamnesis, no consultó ninguna vez con el dermatólogo, y no informó al médico que le controló el embarazo, ni al obstetra que atendió el parto, de su proceso y tratamiento con isotretinoína.
El caso ilustra el efecto teratógenico de los retinoides y la necesidad de conocer sobre ellos e informar a las mujeres en edad de procrear.
Tejerizo-López, A. Tejerizo-García, E. Nava, RM. García-Robles, MM. Sánchez Sánchez, A. Leiva, E. Morán, F. Corredera, JA. Pérez-Escanilla, JM. Benavente. Embriopatía asociada a la isotretinoína. 2003. Clínica e Investigación en Ginecología y Obstetricia. Vol. 30, Núm.1, pág 27-36. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-clinica-e-investigacion-ginecologia-obstetricia-7-articulo-embriopatia-asociada-isotretinoina-13043500
Castañó Suárez Y. A., Mayet Cruz M. L. Teratogénesis por retinoides. El caso de México. 2013. Rev Mex Cienc Farm 44 (1) 2013. Disponible en: https://www.scielo.org.mx/pdf/rmcf/v44n1/v44n1a3.pdf
