La caries dental es una enfermedad crónica de alta prevalencia en niños y adultos. En su desarrollo influyen factores genéticos, ambientales y sociales. Debido a que una correcta nutrición es esencial para la formación de los dientes, se ha sugerido que las deficiencias nutricionales aumentan el riesgo de caries dental.
En la actualidad la mayoría de las investigaciones se han enfocado en los efectos del azúcar, almidón y otros carbohidratos fermentables en la desmineralización del esmalte dental. Algunos estudios de principios del siglo XX resaltan el papel de la dieta en el control de la caries dental.

Un estudio realizado por Vazquez Nava y colaboradores en 2220, en zonas de México, encontró que los niños con sobrepeso presentaban una mayor prevalencia de caries dental, al comparar con niños con un IMC dentro del rango normal.
Vitaminas A y D
La vitamina D participa en la regulación del calcio y fósforo y es necesaria para la mineralización de huesos y dientes. La vitamina A se ha relacionado con el crecimiento de dientes y esqueleto. Los bajos niveles de vitamina A y D pueden modificar el flujo salival y favorecer la hipomineralización de los dientes.
Antinutrientes
Los antinutrientes, como los fitatos, taninos, oxalatos, bociógenos y fitoestrógenos que se encuentran en plantas, pueden interferir con la absorción y biodisponibilidad de los nutrientes. Un estudio en animales mostró que una dieta rica en plantas tenía un efecto antialcificante, contribuyendo al riesgo de raquitismo y caries dental. Esto no se observaba si el consumo de vitamina D era adecuado.
Referencias:
