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Consumo de grasas y riesgo de enfermedad de Alzheimer: estudio de aleatorización mendeliana

Los datos de la Organización Mundial de la Salud muestran que aproximadamente 55 millones de personas en el mundo sufren demencia. La enfermedad de Alzheimer es la que más contribuye a la aparición de estos casos. El consumo de grasas en la dieta, que ha aumentado considerablemente en todas las poblaciones, se ha relacionado con la enfermedad de Alzheimer, aunque los estudios observacionales han sido contradictorios.

En un metaanálisis de estudios de cohorte, el consumo de grasas saturadas se relacionó con mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, pero no se encontró asociación con el consumo de grasas totales y ácidos grasos poliinsaturados (PUFA). En un estudio observacional realizado por Mao y colaboradores se observó que el consumo de PUFA ejercía un efecto protector contra la enfermedad de Alzheimer. 

Debido a que los ensayos controlados aleatorios suelen ser costosos y de larga duración, la aleatorización mendeliana puede ser una buena opción para mostrar causalidad. Con este tipo de estudio Wang y colaboradores observaron un efecto protector del consumo de grasas sobre el riesgo de enfermedad de Alzheimer, aunque no determinó los efectos por separado del consumo de PUFA y grasas saturadas.

Grasas saturadas

Con datos del Biobanco del Reino Unido se realizó un estudio de aleatorización mendeliana de dos muestras usando variantes genéticas relacionadas con el consumo de grasas. Para evaluar la asociación del consumo de grasas con el riesgo de enfermedad de Alzheimer se usó la espectroscopia de resonancia magnética nuclear bidireccional. Con esta misma técnica se evaluó el efecto de los diferentes tipos de grasas. 

El análisis mostró una asociación positiva entre el consumo total de grasas y la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía, con un riesgo de 44%. Después de ajustar el consumo de proteínas y carbohidratos, el efecto causal siguió siendo significativo. En dirección inversa no se encontró un efecto causal de la enfermedad de Alzheimer sobre el consumo total de grasas. 

Grasas poliinsaturadas

El mayor consumo de grasas saturadas se relacionó con Alzheimer de aparición tardía, pero no con otros tipos de la enfermedad. El consumo de PUFA no se relacionó con la enfermedad de Alzheimer. Un metaanálisis de nueve estudios de cohorte observó una asociación perjudicial entre el consumo de grasas saturadas y el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer.

Artículo original:

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39391920


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