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¿Cómo mantener los músculos sanos durante la pérdida de peso?

Es bien sabido que la pérdida de peso, cuando existe obesidad, ejerce efectos positivos en la salud, cómo mejora de la resistencia a la insulina y de la presión arterial. Estos efectos beneficiosos pueden verse comprometidos por la pérdida de masa magra asociada a la pérdida de peso, lo que aumenta el riesgo de sarcopenia, especialmente en poblaciones susceptibles, como mujeres posmenopáusicas y adultos mayores.

La restricción calórica disminuye la masa grasa, pero también la masa libre de grasa. En personas con peso corporal normal, aproximadamente el 35% de la pérdida de peso es masa libre de grasa. En personas con sobrepeso u obesidad, la pérdida de masa libre de grasa representa del 20 al 30% de la pérdida de peso total. La relación entre la masa libre de grasa y la masa grasa después de la pérdida de peso inducida por la dieta es más favorable en personas con obesidad.

Sin embargo, las investigaciones sugieren que la obesidad se relaciona con una mala calidad muscular. Algunos estudios epidemiológicos han mostrado una relación inversa entre el contenido de lípidos musculares y la fuerza voluntaria máxima y la velocidad al caminar. La disminución de la fuerza muscular puede tener graves consecuencias, incluyendo incapacidad para realizar actividades de la vida diaria, discapacidad de movilidad, caídas, fractura de cadera y mortalidad.

Se cree que la disminución de la masa muscular inducida por la pérdida de peso se debe a la disminución en la síntesis de proteínas musculares, una mayor degradación, o por ambos mecanismos. Se ha observado que la restricción de calorías moderada y prolongada favorece la pérdida de masa muscular debido al aumento de la proteolisis muscular, y no por la supresión de la síntesis de proteínas.

Para lograr mantener los músculos sanos después de la pérdida de peso en personas con obesidad, es imprescindible la práctica regular de actividad física (especialmente ejercicios de resistencia) y el consumo adecuado de proteínas (1.25 a 1.5 veces más que lo recomendado en personas sedentarias y más de 1.5 veces la recomendación en personas que hacen ejercicio).

Algunos estudios han sugerido que el consumo de proteínas debe distribuirse de forma uniforme a lo largo del día, ya que se observa una mayor tasa general de síntesis de proteína muscular, en comparación con un consumo sesgado (por ejemplo consumir la mayor parte de la recomendación en la cena). Hacen falta más estudios para confirmar este dato, ya que otras investigaciones no han encontrado efectos positivos, y otras muestran datos contradictorios.

La suplementación con proteína, cuando ya se ha logrado la recomendación con la dieta, no es recomendada. Se ha sugerido que la proteína adicional puede ejercer efectos negativos sobre el metabolismo de la glucosa, por ejemplo al eliminar la mejora de la resistencia a la insulina que se ha logrado con la pérdida de peso por una dieta hipocalórica. 

Artículo completo:

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2161831322006810?via%3Dihub


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