
El botulismo es causado por el Clostridium botulinum, un bacilo grampositivo anaeróbico formador de esporas, que es productor de una neurotoxina muy potente, la dosis letal es tan baja como 1 mcg/kg. Las esporas son omnipresentes en el medio ambiente, en el suelo y los sedimentos marinos, y se puede aislar fácilmente de las superficies de vegetales, frutas y mariscos.
Las neurotoxinas botulínicas (BoNT) secretadas por Clostridium botulinum se encuentran entre las toxinas más potentes de la naturaleza. Su acción provoca una parálisis descendente, se dirige a las neuronas motoras al bloquear la inervación neuromuscular colinérgica de los músculos estriados y lisos en múltiples tejidos.
Las BoNT se clasifican en 7 serotipos antigénicos (A a G). Los tipos A, B y, en raras ocasiones, E y F, están relacionados con el botulismo infantil.
La infección por botulismo no se presenta por el contagio entre personas.
La forma de adquirirla en niños mayores y adultos es al ingerir alimentos contaminados por Clostridium botulinum en que se conserva la toxina que fue producida por los microorganismos previamente al consumo.
En el botulismo infantil, el bebé ingiere esporas bacterianas, estas se anidan y germinan en su sistema gastrointestinal y luego los bacilos activos producen la toxina.
Otras formas menos comunes de adquirir el botulismo es cuando las esporas entran en una herida y pueden reproducirse en un medio anaeróbico. Otra es el botulismo por inhalación, es muy infrecuente. y no se produce naturalmente: está asociado a sucesos accidentales o intencionales (como el bioterrorismo). Se han notificado efectos adversos de la toxina pura en algunos pacientes, debido a su empleo en medicina y/o cosmética (Botox).
En los EE. UU., se informan alrededor de 100 casos de botulismo infantil cada año. El botulismo infantil es la forma más común de infección por botulismo y es causa del 70% de todos los casos nuevos de botulismo anualmente en los Estados Unidos.
En el botulismo infantil los bebés ingieren alimentos que contienen las esporas, éstas colonizan el intestino grueso, germinan como bacterias y producen o liberan la toxina botulínica.
Las esporas llegan al bebe cuando se expone a tierra o productos agrícolas contaminados, la mayoría de los casos no se pueden atribuir a un alimento concreto, aunque si se ha demostrado que la miel es una fuente frecuente de esporas. Algunos autores reportan la ingesta de miel de abeja o al jarabe de maíz como la principal causa de botulismo en lactantes menores de 6 meses, por lo que se recomienda a los padres y cuidadores que eviten darle miel (y alimentos que la contengan) a niños menores de un año, y que tampoco coloquen miel en chupetes ni tetinas.
También se ha identificado como factor de riesgo, el vivir cerca de obras de construcción con un exceso de partículas de polvo y estar en contacto con restos de aspiradoras. También se han observado casos en familias que utilizan medicamentos a base de hierbas y miel cruda.
Los síntomas clínicos que pueden aparecer en los lactantes son: constipación, hipotonía (caída de párpados, dificultad para tragar y succionar), pérdida de apetito, debilidad, llanto débil y una apreciable pérdida del control de la cabeza. Si la enfermedad no es tratada a tiempo puede producir parálisis de los músculos respiratorios (paro respiratorio) y la muerte del niño.
En 2016 en Texas , EUA, se emitió una alerta sanitaria «en que pidieron a los proveedores médicos que estuvieran atentos a los casos de botulismo infantil y para que le recordaran a los padres que no permitan que los bebés consuman miel» , lo anterior debido a que se atendieron cuatro casos de bebes diagnosticados con botulismo debido al uso de chupones con miel, que había sido adquiridos en México. Los padres también deben evitar los chupetes que contengan cualquier otra sustancia alimenticia, ya que también podrían representar un riesgo de botulismo.
Cabe resaltar que el botulismo es una grave enfermedad causada por una toxina que ataca el sistema nervioso y puede causar dificultad para respirar, parálisis e incluso la muerte. La miel puede contener bacterias que producen la toxina del botulismo en el intestino de los bebés que la consumen. Para cuando un niño cumple 12 meses de edad, ya ha desarrollado otros tipos de bacterias en su tracto digestivo que son suficientes para prevenir que la bacteria del botulismo crezca y produzca toxinas.
