El aspartamo es un edulcorante artificial que proporciona aproximadamente 200 veces más dulzor que la sacarosa, mientras que su valor calórico es casi nulo. La FDA recomienda no sobrepasar los 40 mg/kg de peso corporal en Europa y 50 mg/kg de peso corporal en Estados Unidos.
Las investigaciones sugieren que el consumo de aspartamo por encima de las recomendaciones se asocia con problemas de salud como obesidad, diabetes tipo 2, cáncer, enfermedades cardiovasculares, alergias, trastornos neurológicos y del comportamiento.
Se ha sugerido que el consumo de edulcorantes artificiales puede influir en la regulación de los niveles de insulina, favoreciendo la resistencia a la insulina y como consecuencia el desarrollo de aterosclerosis (principal causa de morbilidad y mortalidad asociada con enfermedad cardiovascular).
Un artículo publicado en la revista Cell Metabolism en febrero de 2025 reveló algunos descubrimientos importantes:
- En roedores, el aspartamo aumenta los niveles de insulina en sangre, lo que sugiere que el consumo a largo plazo puede causar resistencia a la insulina.
- En animales de experimentación, el aspartamo aumenta la formación y el crecimiento de placas ateroscleróticas.
- En monos, el aspartamo genera un pico de insulina en 30 minutos.
Lo anterior se demostró mediante un experimento donde se alimentaron a ratones durante 12 semanas con diferentes dosis de aspartamo, se incluyeron machos y hembras. La alimentación consistió en una dieta rica en grasas y colesterol con 0.05%, 0.1% y 0.15% de aspartamo, y se comparó con el grupo control que incluía a 6 ratones con una dieta sin aspartamo.
Debido a que el aspartamo carece de calorías, se cree que la regulación de insulina se da a través de un mecanismo independiente de la glucosa. Debido a que la activación del nervio vago aumenta la producción de insulina, se realizó una vagotomía subdiafragmática bilateral, observándose la inhibición de la producción de insulina por aspartamo. El procedimiento también previno la aterosclerosis inducida por aspartamo.
Con el objetivo de identificar los desencadenantes del daño endotelial, se aislaron células endoteliales (forman el revestimiento interno de las paredes vasculares) de la aorta primaria de ratones y se estimularon con insulina in vitro. Se observaron altos niveles de la proteína CX3CL1 en ratones alimentados con aspartamo, al comparar con el grupo control. La aplicación de insulina exógena también aumentó el nivel de CX3CL1.
La CX3CL1 tiene efectos quimioatrayentes y adhesivos y es expresada principalmente en células proinflamatorias, como monocitos, macrofagos, neutrófilos y células dendríticas tisulares. Los monocitos y macrofagos generalmente se observan en las primeras etapas del daño a la capa endotelial y formación de placa aterosclerótica.

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https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1550413125000063?via%3Dihub
