Las enfermedades crónico degenerativas, como obesidad, diabetes tipo 2 y cáncer están presentes en gran parte de la población mundial, sin embargo, afectan especialmente a los adultos mayores. Uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de estas enfermedades es la alimentación.
Los adultos mayores se encuentran en alto riesgo nutricional y son susceptibles a tener ideas erróneas sobre alimentación, por lo que es importante poner atención a los desafíos y buscar estrategias efectivas para mejorar su estado nutricional.
El envejecimiento favorece la deficiencia de nutrientes, por cambios fisiológicos como la pérdida de dientes y la malabsorción de nutrientes. Esas deficiencias pueden causar otros problemas como sarcopenia, osteoporosis y enfermedades mentales y neurocognitivas.
La sarcopenia, caracterizada por pérdida de fuerza y masa muscular es una de las enfermedades más estudiadas en los adultos mayores. Un ensayo controlado aleatorizado mostró que el consumo de proteínas de origen animal es más efectivo para aumentar la concentración de aminoácidos que el consumo de proteínas vegetales.
Otras de las enfermedades más comunes en los adultos mayores es la osteoporosis. El consumo inadecuado de nutrientes provoca efectos adversos en la salud ósea, aumentando el riesgo de caídas y fracturas. Un estudio mostró que una dieta saludable con 30 kcal y 1 g de proteína por kilo de peso en adultos puede prevenir las caídas, las fracturas y la deficiencia de nutrientes.

Las enfermedades mentales y neurocognitivas tienen como factor de riesgo el sedentarismo y las elecciones dietéticas inadecuadas. El consumo de Omega 3 y de vitamina D se ha relacionado con un mejor estado mental. Un estudio mostró que la deficiencia de vitamina D aumentaba el riesgo de demencia en los adultos mayores.
La elección de una dieta mediterránea se ha asociado con una disminución de 6.2% en el riesgo de depresión. En adultos mayores que ya presentan enfermedades neurodegenerativas, es muy importante cuidar el estado de hidratación, esto puede lograrse promoviendo el consumo de frutas, vegetales y productos lácteos.
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