
La famada revista NATURE, recientemente publicó un artículo que llamó «Obesity drugs have another superpower: taming inflammation» (Los medicamentos contra la obesidad tienen otro superpoder: controlar la inflamación).El artículo hace referencia a un grupo de medicamentos inyectables denominados agonistas del receptor del GLP-1, aprobados para el tratamiento de la diabetes tipo 2 en adultos y que cuenta con una amplia variedad de ensayos clínicos que comprueban su perfil de seguridad cardiovascular.
Estos medicamentos imitan la acción de una hormona llamada péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) el cual es una incretina. Las incretinas son sustancias liberadas a la circulación por células intestinales en respuesta a la ingesta de alimentos y que ejercen múltiples acciones entre ellas incrementan la secreción de insulina.

Cuando los niveles de glucosa en la sangre empiezan a subir después de comer los agonistas del receptor del GLP-1 estimulan al cuerpo a producir más insulina. La insulina adicional ayuda a reducir los niveles de glucosa en la sangre.
Se ha propuesto que los agonistas del receptor del GLP-1 imitan la acción de las incretinas y ayudan a controlar los niveles de glucosa en sangre del siguiente modo:
Estimulando a las células beta del páncreas para que liberen más insulina en respuesta a una comida.
Enlentecen el ritmo al que los alimentos abandonan el estómago, lo que evita que los niveles de glucosa en sangre suban con excesiva rapidez.
Reducen la liberación de glucosa por el hígado.

A los efectos hipoglucémicos de estos medicamentos, se han sumado los resultados de algunos estudios que señalan que los péptidos similares al glucagón tipo 1 ayudan a la reducción de peso. No se conoce aún el mecanismo por el cual se logra el efecto pero se ha propuesto que controlan el hambre, al disminuir el ritmo en que los alimentos pasan desde el estómago hacia el intestino delgado. En consecuencia, es posible que el paciente se sienta satisfecho más rápido y durante más tiempo.

En últimos tiempos al efecto en la diabetes y la obesidad, se han sumado hallazgos que muestran la capacidad de estas drogas para aminorar la inflamación causada por una respuesta inmune exacerbada. Los receptores GLP-1 son abundantes en el cerebro. Estos descubrimientos resultan prometedores para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas asociadas a mecanismos inflamatorios como el Parkinson o el Alzheimer.
La reducción del peso corporal y de los niveles de glucemia ocasionados por los agonistas GLP-1 probablemente contribuyen a disminuir la inflamación. Sin embargo, algunos de los efectos antiinflamatorios que ocasionan comienzan aún antes de que se produzca una pérdida de peso significativa, por lo que se proponen otros mecanismos para este efecto.
Estos medicamentos no se recomienda si se tienen antecedentes personales o familiares de cáncer medular de tiroides o neoplasia endocrina múltiple. Los estudios de laboratorio han relacionado estos medicamentos con tumores de la tiroides en ratas, pero no se conocerá el riesgo en humanos hasta que se realicen estudios a largo plazo. Tampoco se recomiendan si has tenido pancreatitis.
Se requiere mayor número de investigaciones para conocer los mecanismos de acción y posibles efectos secundarios y así valorar en definitiva esta herramienta terapéutica, por lo que el cambio en el estilo de vida sigue siendo la forma más segura de mantener la salud y deberá acompañar siempre a cualquier tratamiento farmacológico para la diabetes o la obesidad.

Artículo original: https://www.nature.com/articles/d41586-024-00118-4
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