Aproximadamente 3.8 millones de personas en el mundo reciben terapia de reemplazo renal debido a enfermedad renal terminal. En los pacientes que reciben hemodialisis (terapia más utilizada), la mortalidad cardiovascular es 20 veces mayor que en la población general.
Diversos estudios sugieren que los acidos grasos poliinsaturados omega 3 disminuyen el riesgo de eventos cardiovasculares en la población general. En los pacientes sometidos a hemodialisis, se han observado bajos niveles sanguineos de acidos grasos omega 3, al comparar con la población general.
El 7 de noviembre de 2025, en la revista The NEW ENGLAND JOURNAL of MEDICINE, se publicaron los resultados de un ensayo doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo, donde asignaron a pacientes sometidos a hemodialisis a dos grupos.
Un grupo recibió 4 gramos de acidos grasos poliinsaturados en 4 capsulas de 1 gramo (con 1.6 g de EPA y 0.8 g de DHA), mientras que el otro recibió un placebo de aceite de maíz. A los 3 meses se evaluaron los niveles de fosfolípidos plasmáticos y se siguieron por un máximo de 3.5 años.
La valoración principal incluyó eventos cardiovasculares graves (muerte cardiaca súbita y no súbita, infarto de miocardio mortal y accidente cerebrovascular mortal) y no mortales (infarto de miocardio no mortal, enfermedad vascular periférica y accidente cerebrovascular no mortal).
El grupo suplementado con aceite de pescado (0.31 por 1,000 días-paciente) tuvo una tasa menor de efectos cardiovasculares graves, al comparar con el grupo placebo (0.61 por 1,000 días-paciente), así como un menor porcentaje de pacientes con al menos un evento cardiovascular.
Investigación completa:
https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2513032?logout=true
