luz.hoyos@experienciasennutricion.com

100 años de investigación en composición corporal

Las investigaciones de Jindřich Matiegka, publicadas hace más de un siglo en un tratado sobre el fraccionamiento antropométrico, abrieron un nuevo panorama para el estudio de la composición corporal. Después de los estragos de la primera guerra mundial surgió la necesidad de evaluar la “eficiencia física” de las personas, para este fin Matiegka propuso la utilización de métodos modificados, a los que se refiere cómo “somatotécnicos”.

Jindřich Matiegka

El tratado publicado en 1921 aconseja tomar en cuenta todas las características antropológicas, no solo una. Como ejemplo se menciona que una estatura por encima de la media no necesariamente indica superioridad física. Además se subraya la importancia de evaluar los órganos y tejidos relacionados con el trabajo muscular, de la siguiente manera:

  • Determinando la extensión de los tejidos, como huesos y músculos
  • Determinando las características fisiológicas de los principales órganos, por ejemplo la fragilidad de los músculos o el sistema vascular de los pulmones
  • Determinando el estado de salud, incluyendo efectos hereditarios y enfermedades

Cuando parecía que todo iba mejorando después de la primera guerra mundial, ya que las muertes por enfermedades infecciosas empezaban a disminuir; la segunda guerra mundial produjo hambrunas que aumentaron la prevalencia de desnutrición proteico-calórica. Ahora las investigaciones se empezaron a enfocar en los efectos metabólicos y de composición corporal de la desnutrición.

Se realizó el famoso experimento de inanición de Minnesota con voluntarios sanos, el cual constó de 4 fases: control (dieta de 3,200 kcal por 8 semanas), restricción severa (dieta de 1600 kcal por 24 semanas; los participantes perdieron hasta el 25% de su peso corporal, experimentando mareos, pérdida de cabello, disminución de masa muscular y trastornos gastrointestinales), recuperación restringida (12 semanas con 4 diferentes tipos de dieta) y fase de rehabilitación sin restricciones (8 semanas).

Experimento de Minnesota

Debido a la necesidad de recuperarse de la restricción, aún después de finalizado el tratamiento, los participantes no podían parar de comer, referían hambre constante e incontrolable. Los datos de este experimento mostraron que mientras menor era el tejido graso y magro, mayor era la hiperfagia (consumo excesivo de alimentos), la cual cesaba al terminar completamente la fase final del estudio.

A mitad de 1970 apareció una nueva amenaza: la obesidad. Aunque ya se habían presentado algunos métodos para evaluar la composición corporal, como la medición de la gravedad específica en 1915 y la hidrodensitometría en 1960, estos se consideraban poco precisos. En 1972 el estudio de Keys proponía el uso de la suma de dos pliegues cutáneos para la cuantificación de la grasa corporal.

En 1989, cuando prevalecía la obesidad y las enfermedades crónicas, Rosenberg publicó un informe sobre los efectos en la salud de la sarcopenia. A partir de esto surgieron más investigaciones sobre la cuantificación del tejido adiposo y de la masa muscular esquelética. Los fundamentos de los métodos usados en composición corporal se basan principalmente en cuatro descubrimientos, los rayos X por Roentgen en 1985, radiactividad por Becquerel en 1896, el isótopo estable deuterio por Urey en 1931 y la resonancia magnética nuclear por Rabi en 1938.

Urey

Todos esos descubrimientos que se realizaron en el pasado ahora permiten medir los componentes corporales a nivel atómico, molecular, celular, de tejido-órgano y de cuerpo entero, de forma más precisa y exacta.

Las investigaciones recientes han permitido llegar hasta la composición química y celular, por ejemplo pasando de evaluar el tejido adiposo total hasta el tejido adiposo marrón, lípidos intrahepáticos en el hígado o materia blanca y gris en el cerebro.

También se pueden comprender asociaciones entre la estructura y función de ciertos órganos y tejidos, por ejemplo midiendo el volumen y la masa total del corazón, y relacionándolo con la adiposidad total, el tejido adiposo visceral y el tejido adiposo epicárdico. Es importante aclarar que aún no se ha llegado al final de la investigación, ya que aún no existen métodos de composición corporal que sean altamente precisos, prácticos y de bajo costo.

Referencias:


Publicado

por